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Las dos caras de Remnant: From the Ashes

Las dos caras de Remnant: From the Ashes

0 comments 📅07 octubre 2019, 19:12

Hace ya un tiempo Perfect World Entertainment y Gunfire Games lanzaron Remnant: From the Ashes para ofrecer una nueva apuesta en el género de los shooters cooperativos. Hoy os traemos nuestras impresiones tras adentrarnos en el mundo oscuro y pos-apocalíptico que nos presenta. Un título que ha intentado mezclar la jugabilidad de Dark Souls con un shooter en tercera persona y una jugabilidad cooperativa. ¿Habrá salido bien la mezcla? Bien, tenemos sentimientos encontrados, os lo contamos a continuación.

El inicio en Remnant: From the Ashes es bastante sencillo. Creamos un nuevo personaje determinando su aspecto físico. Tras ello somos introducidos al mundo en un breve tutorial en el que terminaremos en el Refugio 13. Allí tras varios diálogos nos dará la elección de entre tres diferentes arquetipos: Chatarrero, Exseguidor de la secta y Cazador.

Su principal diferencia radica en su rol de distancia de combate: corta, media y larga distancia; así como el armamento principal que nos darán. Según nuestro arquetipo podremos empezar nuestra aventura con espadas, martillos pesados, escopetas o rifles de caza. Aunque tranquilos, más adelante podréis ampliar vuestro arsenal. A parte, según progreséis iréis ganando puntos de experiencia con los que aumentar vuestra salud, resistencia y bonificación al jugar con otros jugadores.

Tras algunas tareas más empieza el juego de verdad, que no es más que ir avanzando por diferentes mapas, en los que los enemigos se generan aleatoriamente y de tanto en tanto tendremos que resolver puzles y enfrentarnos a jefes finales. Ojo, estos no siempre serán los mismos si volvemos a jugar partes que ya hemos completado. La dinámica es sencilla, explorar, matar enemigos, coger botín para conseguir nuevas piezas de armadura, armas y objetos especiales.

En este sentido no podéis esperar mucha variedad, el juego busca ser en todo momento difícil, por lo que siempre habrá escasez de munición, objetos curativos y en cada mapa las opciones de nuevo armamento serán muy limitadas. Principalmente tendréis que eliminar jefes finales para conseguir nuevas armas. Eso sí, estas serán de lo más variopintas (rifle de asalto que dispara balas incendiarias, cañón que abre agujeros negros, rifles gauss, pistolas que invocan enjambres de abejas…). Todas ellas pueden ser luego mejoradas continuamente y actualizadas con diferentes modificadores de daño.

Según avancemos veremos una gran variedad en los diferentes mapas del juego, que van desde una tierra desolada, otra ocupada por la naturaleza tras el apocalipsis, zonas desérticas e incluso mundos alienígenas, sí, en la Tierra. En todos ellos encontraremos nuevos y diferentes enemigos que supondrán retos adicionales. Realmente tenemos la sensación de estar ante la extraña fusión de Dark Souls con Gears of War y un mundo oscuro Lovecraftniano.

El sistema de combate es bastante dinámico, podemos agacharnos, saltar a un lado, apuntar, aunque podemos olvidarnos de usar coberturas para abrir fuego. Siempre que queramos usar las armas a distancia habrá que apuntar, lo cual puede hacer que perdamos atención en nuestros alrededores, causando sorpresas más que desagradables. Aunque cuando los enemigos se acerquen demasiado, que lo harán muchas veces, siempre podremos esquivar y usar nuestras armas cuerpo a cuerpo. ¿El problema? Que los objetos curativos son muy escasos y la muerte siempre acecha sin misericordia.

Uno de los puntos fuertes de Remnant: From the Ashes lo encontramos en los encuentros con los jefes finales. Todos suponen un reto muy importante, con una elevada dificultad, por lo que habrá que coordinarse muy bien para acabar con ellos. Pero si lo logramos, nos darán un botín muy jugoso y recursos con los que potenciar nuestro equipamiento.

Bien, hasta ahora parece que estamos ante un juego duro, pero que puede ser adictivo. Especialmente por que incita al grindeo para poder mejorar las armas y equipamiento. ¿Dónde están los problemas en Remnant: From the Ashes? Pues estos aparecen precisamente desde el primer momento y en lo que se supone que es el core del juego: el apartado cooperativo.

Este título ha sido diseñado desde el principio para ser jugado en modo cooperativo, es por ello que resulta paradójico que haya elementos tan básicos que no hayan sido tenidos en cuenta. Por un lado, tenemos el sistema de dificultad, que apenas se escala para adaptarse al número de jugadores. Es por ello que en muchas ocasiones nos encontramos con la misma dificultad jugando en solitario que con otros tres jugadores. ¿Eso quiere decir que jugar solo es muy fácil? No, al revés, difícil o en ocasiones incluso imposible. Hay algunos jefes finales que, según el arquetipo que hayamos elegido, van a ser muy complicados de derrotar. Pero la cosa es que incluso jugando con gente, estos resulten muy difíciles también, muriendo todos numerosas veces, generando mucha frustración. Sí, esto a los fanáticos de Dark Souls no es un problema, pero es que para el resto de los mortales…

Otro grave problema es que no hay herramientas propias de un juego cooperativo. Fijaros que, por ejemplo, en el lanzamiento del juego no había ningún sistema de comunicación interno, ni chat de texto ni de voz. Es decir, salvo que jugaras con amigos usando Discord, Team Speak o similares, no había forma de comunicarse. En una actualización posterior se añadió chat de voz, pero nada de texto.

El juego te permite jugar en solitario, en tu partida aceptando que se unan amigos o desconocidos, o unirte a la partida de un amigo o un desconocido. ¿Qué sucede? Que nos encontramos ante las dos caras de una misma moneda. Si tenemos tres amigos para jugar, Remant: From the Ashes se va a convertir a buen seguro en una experiencia genial, muy retadora, pero divertida y emocionante. En cambio, si jugamos en solitario o tenemos que jugar con desconocidos la cosa se torna en imposible o una pesadilla.

Si quieres progresar en tu campaña en solitario habrá partes que sea casi imposible avanzar y resulta difícil lograr que se unan jugadores a tu partida. Ojo, que cuando lo hacen no pueden entrar a jugar directamente, sino que tenemos que ir a uno de los puntos de control para que puedan hacerlo. ¿Qué pasa? Que si estamos lejos de uno y tardamos en ir, lo más seguro es que esos jugadores se desconecten. Bien, digamos que han logrado unirse, ahora te toca la lotería de que sea un compañero normal con el que se pueda jugar. Como no lo sea, más tiempo perdido aún.

Bien, decidimos unirnos nosotros a un jugador desconocido. Lo haremos a su campaña, por lo que podemos encontrarnos con que nosotros, que somos nivel 5 y justo acabamos de salir del tutorial, nos metemos de lleno con alguien de nivel 40 que está en medio del infierno, literalmente. Ya os podéis imaginar, más muerte y destrucción. Sí, vosotros no seréis muy eficientes, pero si lográis sobrevivir, podréis recoger muchos recursos. Ahora eso sí, la historia, la poca que hay, ni la entenderéis.

Todo esto hace que la experiencia cooperativa pueda ser muy nefasta, en un título en que este apartado debería ser su exponente más sólido y trabajado. No es comprensible que no se hayan habilitado sistemas básicos para facilitar la jugabilidad cooperativa. No se trata solo de implementar mecánicas de combate cooperativo, sino de facilitar que se pueda jugar en general en condiciones óptimas.

Como veis, Remnant: From the Ashes, es un título que nos ha generado mucha controversia. Nos encontramos ante las dos caras opuestas de una misma moneda. Si sois fans de Dark Souls y podéis jugar con amigos os encantará. En cambio, puede ser un juego muy frustrante. Esperamos que los desarrolladores tengan en cuenta todos aspectos para que puedan mejorar el juego, ya que buena base tienen ya.

 

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